Para él empezó como un sueño, una afición nada más.
Desde niño y fruto de la casualidad se enamoro de los insectos y su forma peculiar de vivir
por unos momentos nada más.
Se centró en esas mariposas que una tarde de otoño sobrevolaron todas juntas frente a él y le
llegaron a enamorar.
Esa forma de batir aquellas alas llenas de diferentes colores y su ciclo vital, esos seres
diminutos que enamoraron a un niño extraño entre los demás.
Libros y horas perdidas en la soledad aprendiendo de la vida de aquellos insectos extraños
que no podía evitar tener en su mente, grabados a fuego en su pequeño corazón.



